La historia de Olive Oatman se reconoce como uno de los dramas más trágicos del Salvaje Oeste americano, pero también nos abre una ventana fascinante para comprender la cultura del pueblo mohave.
El imapcto mediático de su regreso fue inmediato. El primer relato sobre la historia de Olive Oatman y la viviencia con los mohaves la tenemos de la mano de Royal Stratton en 1857 con su libro "Captivity of Oatman Girls". Stratton presenta un relato sobre como Olive fue "víctima" de los "salvajes indios" y fue devuelta a la "civilización del mundo blanco".
Hubo que esperar más de un siglo para conocer la otra cara de la moneda. En 2009, gracias a Margot Mifflin, autora de "The Blue Tatto: The life of Olive Oatman", sabemos que Olive estableció un vínculo importante con los mohaves y para su historia. Incluso algunos apuntes sobre su vida indican que ella tenia el deseo de volver con los mohaves o almenos estar en contacto.
Como hemos mencionado anteriormente, Mary Ann y Olive fueron adoptadas y criadas como mohaves. Por ello, se dice que los mohaves eran sociables, practicaban la monogamia y criaban a sus hijos en comunidad. Tenían una rica cultura y eran grandes corredores y nadadores, ya que pasaban mucho tiempo en el río Colorado, pero era una tribu muy aislada.
El aspecto más característico y reconocible de la historia de Olive Oatman es, sin duda, el tatuaje azul de su barbilla. Los mohaves le hicieron ese tatuaje tribal tradicional igual a los que tenían ellos. El tatuaje representa una marca para ayudarlos a alcanzar el cielo y hacerlos reconocibles para sus antepasados. No era una marca de esclavo como se pensó durante años. De hecho, Olive vio a algunos prisioneros de guerra mohaves durante el tiempo que estuvo con la tribu y ninguno estaba tatuado.
En 1851, los Oatman, junto con otras familias de la comunidad mormona, decidieron abandonar sus hogares en Ilinois. Se embarcaron en una caravana a un viaje hacia el Oeste con la ilusión de encontrar la fértil tierra de Basán, justo en la confluencia de los ríos de Gila y Colorado.
La familia estaba formada por Roys, un viejo granjero, su esposa Mary Ann y sus siete hijos, cuyas edades iban desde los dos hasta los diecisiete años. Sin embargo, al llegar a las orillas del río Gila, los Oatman se separaron del grupo principal de viajeros. Fue en ese momento de vulnerabilidad cuando sufrieron el ataque de una tribu de indios del sudoeste, probablemente yavapais. En el asalto mataron a los padres y a cuatro de los hijos.
Uno de los chicos, Lorenzo (14 años), quedó paralizado y completamente cubierto por la sangre de sus padres y hermanos, por lo que los atacantes lo dieron por muerto. Mientras tanto, sus dos hermanas, Olive (13 años) y Mary Ann (8 años), fueron secuestradas y tratadas por esclavas.
Tras un año de cautiverio, las niñas fueron intercambiadas con la tribu de los mohaves, quienes cambiaron sus destinos por completo al adoptarlas como parte de los suyos. Durante cuatro años, las hermanas vivieron en los asentamientos mohaves cerca del río Colorado. Por desgracia, en 1855, una severa hambruna azotó a la tribu y provocó la muerte de varios miembros, incluida la pequeña Mary Ann, que falleció a los 12 años. Por fortuna, Olive logró sobrevivir a la crisis.
A principios del 1856, unos oficiales de las fuerzas armadas, situados en el fuerte de Yuma, descubrieron a Olive viviendo entre los mohaves y se la llevaron al fuerte, donde se reuniría con su hermano Lorenzo.