Recientemente se estrenó la película Spider-Man: Brand New Day, una nueva entrega donde Peter Parker sufre una mutación en su ADN que agudiza sus sentidos y le otorga nuevas habilidades. Prácticamente, el héroe experimenta una metamorfosis física.
Este concepto de transformación es exactamente el mismo que encontramos en la literatura clásica con Las Metamorfosis de Ovidio. Este célebre libro recopila los mitos antiguos sobre las mutaciones que sufrían los mortales a manos de las deidades. Un ejemplo perfecto de este paralelismo es el caso de Aracne, la mujer que se creía mejor tejedora que la diosa Atenea y terminó convertida en la primera araña de la historia.
El poeta Ovidio describe a Aracne como una joven de origen humilde que poseía un don extraordinario para tejer. Vivía en la aldea de Hipepa, en Lidia. Su padre era un modesto tintorero y su madre había fallecido. A pesar de su origen sencillo, Aracne se hizo famosa en toda la región por su increíble pericia con el hilado de la lana. Incluso las ninfas locales viajaban desde sus bosques para maravillarse con su arte.
Como mencionamos en nuestro artículo de Hefesto, Atenea también es la patrona protectora de los artesanos. El hilado y el tejido eran, de hecho, dotes específicas de la divinidad. En la Antigüedad, este relato tuvo una representación escultórica muy destacada: el friso del Foro Transitorio en Roma, diseñado para albergar un templo a Atenea erigido por el emperador Domiciano.
Un día, una espectadora maravillada con la técnica de la joven sugirió que sus habilidades parecían propias de una alumna de Atenea. Aracne, movida por el orgullo, respondió que la diosa no era nadie en comparación con ella y que estaba dispuesta a vencerla en una competición. Atenea no podía tolerar semejante insulto a su honor.
Días después, una anciana se presentó en el taller para aconsejarle que no deshonrara a los dioses con su soberbia. Lejos de disculparse, Aracne la increpó con rabia y reiteró su desafío. En ese instante, la anciana reveló su verdadera identidad divina: era Atenea. La joven, lejos de acobardarse, insistió en el duelo y la deidad aceptó.
Frente a sus respectivos telares, ambas rivales tejieron con ligereza asombrosa. Atenea plasmó en su tapiz la victoria que obtuvo sobre Poseidón por el patronazgo de Atenas. Como una severa advertencia, añadió imágenes de mortales que sufrieron castigos terribles tras retar al Olimpo.
Aracne, por el contrario, tejió las fechorías de los dioses para evidenciar que eran esclavos de sus pasiones. Mostró a Zeus transformado en toro para seducir a Europa, en cisne para Leda, en Anfitrión para Alcmena, en lluvia dorada para Dánae y en llama para Egina. También expuso las bajezas de Poseidón (mutado en delfín, pájaro o carnero para engañar a Medusa y Melanto), junto con los actos innobles de Apolo, Baco y Cronos.
El trabajo de Aracne era perfecto y carecía de defectos. Al ver que la obra de la mortal superaba a la suya, Atenea enloqueció de ira, destrozó el tapiz y golpeó a la joven repetidamente. Desesperada ante el castigo, Aracne se colgó con un lazo en su taller.
Para evitar que los dioses parecieran crueles, Atenea la sostuvo en el aire para que no muriera asfixiada. Sin embargo, la condenó a pagar eternamente: la roció con el jugo de una hierba mágica. Su cuerpo se encogió, perdió el cabello, su vientre creció y sus extremidades se transformaron en largas patas articuladas. Había nacido la primera araña del mundo.
Al contrario que Aracne, Peter Parker es el reflejo de un héroe profundamente humano. No es un dios ni un guerrero noble, sino un tímido adolescente marginado de Queens que lidia con los problemas cotidianos de cualquier persona real: llegar a fin de mes o hablar con las chicas.
El mito moderno comienza durante una demostración científica, donde una araña irradiada muerde al estudiante. A raíz de esta picadura, Peter desarrolla habilidades extraordinarias: fuerza sobrehumana, agilidad e increíbles reflejos, sumados a la capacidad de adherirse a cualquier superficie vertical. Así nació el asombroso Spider-Man.
El paralelismo con la tragedia clásica de Ovidio se consolida en varias sagas de los cómics y series animadas. En historias como Savage Spider-Man, Peter pierde temporalmente su humanidad debido a alteraciones en su ADN, transformándose en una monstruosa criatura salvaje de múltiples extremidades y colmillos, regresando al concepto del castigo físico del mito de Aracne.
A finales de los años 70, Marvel Comics buscaba expandir su mercado hacia el público femenino. Para asegurar la exclusividad y los derechos de autor de personajes originales, la editorial dio vida a Jessica Drew, la Spider-Woman original. Su debut oficial se produjo en el cómic Marvel Spotlight #32 en febrero de 1977.
La trágica historia de Jessica comienza en su infancia. Sus padres se mudaron desde Londres hacia Transia, una región ficticia de Marvel situada en las cercanías de las montañas de Wundagore. Allí, su padre, un experimentado genetista, aprovechó las altas concentraciones de uranio locales para financiar unas instalaciones de investigación punteras especializadas en ingeniería genética y regeneración celular.
Desafortunadamente, la constante exposición al uranio provocó que la pequeña Jessica enfermara gravemente, quedando al borde de la muerte. Buscando una cura desesperada y basándose en las propiedades de la sangre arácnida, su padre le inyectó un suero experimental derivado de múltiples especies de arañas. El objetivo era dotarla de una inmunidad celular capaz de contrarrestar la radiación.
Para acelerar la asimilación del tratamiento, la introdujeron en un acelerador genético. El proceso tomó décadas en completarse. Al despertar, Jessica poseía el cuerpo desarrollado de una mujer joven, pero la madurez mental de una niña debido a su largo estado de estasis.
Existe un hilo invisible que conecta la mitología grecorromana con las viñetas. Así como Aracne se convirtió en la primera araña del mundo debido a un castigo divino, el universo Marvel Comics necesitaba su propia pionera: una figura que inaugurara el arquetipo de las heroínas arácnidas.
El paralelismo entre ambas es innegable. Mientras que Aracne sufre una transformación física forzada por la furia de Atenea, Jessica Drew encarna la versión moderna de este mito, donde los laboratorios sustituyen a los templos y la ciencia genética toma el lugar de la magia divina.
En ambos relatos, la metamorfosis no es una elección, sino el resultado de fuerzas que escapan a su control (una deidad implacables en el mito clásico y la radiación mortal en la ciencia ficción). De este modo, Jessica Drew nace en las viñetas no solo como una contraparte de Spider-Man, sino como la legítima heredera del legado de Aracne: la primera mujer araña de la era moderna.